Menu

Spencer Tunick en Bogota

Spencer Tunick stages scenes in which the battle of nature against culture is played out against various backdrops, from civic center to desert sandstorm, man and woman are returned to a preindustrial, pre-everything state of existence.  Tunick has traveled the globe to create these still and video images of multiple nude figures in public settings. Organizing groups from a handful of participants to tens of thousands, all volunteers, is often logistically daunting; the subsequent images transcend ordinary categories and meld sculpture and performance in a new genre.

Spencer Tunick’s body of work explores and expands the social, political and legal issues surrounding art in the public sphere. Since 1992, Tunick has been arrested five times while attempting to work outdoors in New York City. Soon after his fifth arrest in Times Square in 1999, determined to create his work on the streets of New York, the artist filed a Federal Civil Rights Law Suit against the city to protect himself and his participants from future arrests. In May 2000, the Second U.S. District Court sided with Tunick, recognizing that his work was protected by the First Amendment of the U.S. Constitution. On June 3 of the same year, in response to the city’s final appeal made to Justice Ruth Bader Ginsburg and the court at large, the U.S. Supreme Court also ruled in favor of Tunick by remanding the case, allowing the lower court decision to stand and the artist to freely organize his work on New York City streets. Four months later, Tunick applied for his first New York City permit after winning the case, and was denied.

In order to make his work without the threat of arrest the artist took his work abroad. He has not undertaken a group installation on the streets of New York in over ten years.

Tunick’s most notable works have been commissioned by Art Basel, Switzerland (1999), Institut Cultura, Barcelona (2003), XXV Biennial de Sao Paulo, Brazil (2002), The Saatchi Gallery(2003), MOCA Cleveland (2004), Vienna Kunsthalle (2008), among others.

Su primera ‘instalación humana’ en el país será el 2014.

El artista que ha viajado por el mundo desnudando a miles de personas para capturarlas en una imagen es tímido con su cuerpo. Toda una paradoja. “Soy muy penoso. Si hay un artista haciendo este tipo de trabajo y yo puedo ir en medio de todos, lo hago. Así que no tengo impedimento en que la gente lo haga, pero yo definitivamente sí lo tengo”, revela el neoyorquino, durante una conversación por Skype acerca de la ‘instalación humana’, que hará por primera vez en Colombia el próximo año. (Vea la galería: Spencer Tunick, al desnudo.)

Y es que el concepto cambia cuando se aborda el desnudo en plural, que es en lo que radica justamente el sentido de su obra. “Para mí los cuerpos juntos son una entidad pura, el concepto de la pelea contra el mundo exterior, una prueba de igualdad y de trabajo en conjunto contra la corrupción”, dice Tunick, que se excusa de mostrar su rostro porque anda barbado y se siente descuidado.

Sus palabras se encuentran con las de miles de participantes de sus ‘performances’ en el mundo, para quienes se trata de una manera de expresar la vulnerabilidad de estar desnudos y la relación con los espacios públicos.

“Tu y yo se fusionan con el de los demás y de la masa, ya no eres solo tú como individuo sino parte de todo”, aseguraba una joven mexicana sobre su experiencia después del histórico desnudo en ese país, que reunió a 18 mil personas.

A Tunick, que hizo su primer trabajo con desnudos en Nueva York en 1992, lo han comisionado ciudades como Barcelona, Munich, Sydney, Roma, Viena o institutos como el Art Basel, de Suiza, la Bienal de Sao Paulo o la Galería Saatchi, entre otras.

Próximamente, se hará público quién lo trae al país y las claves para inscribirse en la instalación.

‘No es sobre nudismo’

De Tunick, 46 años, quien ha sido detenido cinco veces por su trabajo, se ha dicho de todo y desde orillas opuestas: que es un provocador, que su trabajo es un mitin poético, que lo suyo es arte contemporáneo, que no lo es, que…

Y quizá por eso él se esfuerza en definir su trabajo por lo que no es.

“Mi trabajo no es acerca de un grupo particular ni de nudistas o naturalistas, es sobre gente común que participa en un proyecto de arte contemporáneo único en sus vidas en el que están desnudos”, explica.

“Siempre busco gente común que quiera participar en un proyecto artístico”, agrega el artista, cuya primera vez desnudando gente fue en Nueva York frente al edificio de Naciones Unidas.

México, un hito de desnudos

Sus experiencias en Latinoamérica han sido variadas y, sin duda, México representa un hito en su carrera.

En el 2007, en el Zócalo, la plaza política e histórica más importante de ese país, Tunick reunió a 18.000 mexicanos, su récord hasta el momento.

“El gobierno me ayudó con la seguridad y el sonido. Nos dieron a entender que le daban importancia al arte y a la seguridad de las personas que iban a participar. Lo veían como un regalo para sus ciudadanos”, dice Tunick.

Otra cosa ocurrió en Sao Paulo, donde las autoridades le recomendaron trabajar solo en algunos lugares de la ciudad. Eso lo decepcionó.

Pero se ha encontrado con países más conservadores como Chile. Paradójicamente, fue el debate que generó la instalación allí lo que hace a Tunick sentirse tan orgulloso de ese ‘performance’.

“Unas 200 personas manifestaban contra mi trabajo frente al hotel, incluso yo salí y los grabé, sin que supieran que era yo (…) después, lo que se dio fue un debate público sobre el control del cuerpo, sobre por qué ninguna organización ni el gobierno puede controlar el cuerpo”.

Finalmente, asistieron unas 5 mil personas, en pleno invierno, y Tunick fue declarado uno de los personajes del año por varios medios de comunicación.

-Pero, usted sabe lo conservadora que es la gente en Colombia?, le preguntamos, y aunque se lo toma en serio, no le preocupa.

“Creo que una sociedad que ve el cuerpo desnudo como si fuera algo violento o criminal no es una sociedad saludable. El cuerpo tiene que tener un lugar para existir como arte. Es pureza, naturaleza, es como los ríos, los árboles o las flores”, responde.

Y aunque el artista nunca ha querido que su trabajo tenga pretensiones de acto revolucionario o de paz, como lo han interpretado en algunos países, asegura que sus instalaciones siempre “traen vibraciones positivas” donde se realizan.

“Mi trabajo en general siempre genera cosas buenas en un país. Después de que se realiza la instalación incluso la gente que está en contra de él, le da crédito cada día”.

“No es necesariamente un momento de paz y amor al estilo de los 60, ni de Jimmy Hendrix o Janis Joplin; mi trabajo es más acerca de cómo usar el cuerpo como objeto de abstracción y de tener la habilidad de hacer arte en un espacio público en contacto con miles de personas. Para mí, la libertad del cuerpo cambia el mundo”.

Aunque hasta el momento sus ‘instalaciones humanas’ se enfocan en los cuerpos desnudos sin colores, ahora está explorando tomar fotos de personas con ‘body painting’.

“Sigo interesado en explorar el cuerpo y especialmente en trabajar con la gente de Suramérica porque siento que allí son todos muy enérgicos”, dice.

Sin embargo, fiel a su estilo, Tunick es misterioso. Y no revela que ya eligió el lugar exacto donde espera congregar en Bogotá a más de 1.200 personas, más que las que reunió en Brasil, pues siempre hace la revelación solo semana antes de la instalación.

“Estoy muy honrado de ir a Colombia y espero verte ahí”, remata el tímido Tunick.

Mi primera vez

“Vivía en Nueva York y hacía trabajos artísticos relacionados con amaneceres, pero empecé a conocer gente interesada en mostrar su cuerpo. Eran alrededor de 50 personas que querían que les hiciera retratos individuales y entonces pensé: ¿por qué no hacer mejor un retrato de las 50 personas al tiempo?

Fue así como decidí citarlas a todas cerca al edificio de las Naciones Unidas. Llegaron cerca de 30. Eso fue en 1994. La Policía me increpó, porque no solo estaba interrumpiendo el tráfico, también me preguntaban que si eso de verdad era arte. Le mostré mi retrato al oficial de Policía y le gustó. Así que en mi primer trabajo terminé contando con la ayuda de la Policía de Nueva York.

Pero eso fue solo al principio. Después, dieron la instrucción de que arrestaran la gente desnuda y entonces nos detuvieron a todos. De hecho, yo estaba tomando fotos de mi esposa y la detuvieron. Ella intentaba subirse a una especie de estatua que hay frente a una tienda y la Policía llegó y se la llevaron. Mi esposa, de hecho, estuvo en líos con la Policía y tuvo que ir a la Corte por mí, así que esa es una muestra de que me ama. Ella es una naturalista y posa para mí en cualquier momento y lugar. Es una gran inspiración para mi trabajo”.

CATALINA OQUENDO B.
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@cataoquendo