Expulsión del Paraíso

No puedo más que invitarlos a ver mañana u hoy viernes (son las 22 :30 y no creo que alcance a publicar esta invitación hoy mismo), a ver el documental “Amargo como la vida”, que se proyectará en la sala Oriol Rangel del Planetario Distrital a las 5 de la tarde. Se trata de un documental que realicé en los campamentos de refugiados Saharauis en el sur de Argelia, en la región llamada “La Hámada”, una región del desierto del Sahara donde hace 35 años se establecieron los Saharauis, y en ese momento y lugar fundaron su República (RASD), en un territorio prestado por Argelia.

Mi amistad con el pueblo Saharaui comienza en el año 2006, momento en el cual arranca la producción que a lo largo del año 2007 y 2008 fue concluida y proyectada por primera vez en Colombia a comienzos de este año. Muestra el estado del RASD (República Árabe Saharaui Democrática), a la espera de un proceso de autodeterminación e independencia de su tierra que ha sido invadida por Marruecos. Esta producción se realizó con el apoyo del Frente Polisario RASD, de la Embajada de Argelia y de Santa fe Art con sede en Madrid.

Seguramente este proyecto documental es uno de los pilares del proyecto que expongo en la Sala Santa fe del Planetario dentro del marco del V Premio Luís Caballero, aunque debo aclarar, que es uno de los tantos pilares que soporta este proyecto, a propósito, también los invito a ver la exposición. Digo que se trata de uno de los tantos antecedentes del proyecto “Expulsión del Paraíso”, ya que este es una construcción metafórica de mi memoria a través de viajes, estancias y recorridos, que por supuesto, tejen una trama de tiempos y espacios múltiples. Tratándose de la memoria, debo considerar como otro antecedente importante del proyecto el libro que he titulado: “El Perro estúpido y las fotos que nunca hice”, publicado por la Universidad Nacional y que por supuesto lo pueden conseguir en la UN librería. Este libro recopila una serie de textos desde el año 1984 al 2006, que se comportan como fotografías resueltas en texto, traídas de la memoria, el título surge de la frase de Ray Lóriga “La memoria es el perro más estúpido, le tiramos un palo y nos trae cualquier cosa”, frase que me regaló mi amigo Fernando Escobar en el año 1999.

Les recomiendo el librito, está buenísimo, sobre todo cuando descubrimos en él, muchas de las imágenes que componen el proyecto que hoy expongo en el Planetario, y que me han acompañado desde la infancia, incluso algunas escritas en la infancia.

En las próximas semanas y aprovecho también la oportunidad para invitarlos a la proyección de otras dos películas de mi autoría: se trata de “Sin Equipaje” del año 2004 y “Canto de Memoria” del 2007, la primera, ficción, la segunda, documental, ambas abordan el tema de la memoria y el territorio, por supuesto las hemos programado dentro del seminario que acompaña el V Premio Luís Caballero, ya que son pertinentes con mi exposición.

Pasando al tema que nos congrega en el lavadero (a propósito Jaime, si seguimos así con el nivel de las discusiones, terminaremos con la Negra Candela de moderadora de esferapública), como ven: un artista a los 40 años no carece de ideas ni creatividad, seguramente porque a estas alturas del partido para un artista la IDEA es la vida misma. Eso lo aprendí de mi maestro Danilo Dueñas, que aunque nunca fue mi profesor, me enseñó que: “hay que confiar más en la vida que en el arte”. Un alumno se me acercó un día y me dijo que eso mismo había aprendido de Danilo, pero que no lo había aprendido en el salón de clases sino conversando en la cafetería.

Lamento lo que le ha ocurrido a la artista Muriel Angulo, pero es normal no pasar a convocatorias, eso pasa, acaban de notificarme de una convocatoria en España (Marcelino Botin), que no he sido seleccionado, sin embargo, me alegré al ver que en la lista de ganadores de todo el mundo, se encontraba un artista colombiano, creo que de nombre Federico Uribe, no se si me equivoco con el nombre, pero seguro se publicará la lista en algún lado, lamento no conocer a Federico para felicitarlo, me imagino que se trata de un artista joven, o por lo menos más joven que yo, ya que su nombre me suena pero algo distante de mi generación, otro seleccionado fue un ex alumno mexicano que vino hace unos semestres a la universidad Nacional de Colombia de intercambio, su nombre es Calixto, aunque lo recuerdo como Caco. También me produjo mucha alegría por su selección ya que es un muy buen artista.

Pero bueno no creo que sea ÉTICO referirme a todo menos al turbante, es lo que quieren leer al fin de cuentas.

Trataré de ser amoroso con Muriel Angulo y referirme a la tela. (no hablaré de toda la obra expuesta ya que eso me pondría en ventaja discursiva sobre mis compañeros del Luís Caballero, espero que comprendan los lectores de esfera).

Muriel, le confieso que cuando comencé a leer su texto fui recordando poco a poco un registro de video muy bello que usted hizo y que me mostró en alguno de los dos o tres días que nos vimos en casa de Natalia Gutiérrez, (ya todos saben que Natalia me invita a veces a visualizar y dar opiniones del proyecto de algunos de sus alumnos), se trataba de un registro, creo, realizado en un mercado, escondiendo la cámara en algo que la hacía comportarse como una mirada subjetiva de alguien que mira a través de una membrana o, no se si estoy mal, me disculpa si no me acuerdo, y recuerdo otros registros que eran como entrevistas a mujeres de origen islámico. Más allá de las imágenes lo que recuerdo es que usted planteaba una finísima preocupación por aspectos culturales propios de la mujer de origen árabe y que su proyecto, (tema que a mi no me importa en absoluto), coincidimos incluso con sus compañeros, estaba a punto de tomar un muy buen rumbo, recuerdo también que planeamos entre todos algunas opciones de montaje, puras sospechas, pero en fin, ahí quedó la cosa, nunca más nos vimos, hoy vuelvo a pensar en usted.

Quiero ahora decirle tres cosas:

1- Soy profesor de arte y estoy acostumbrado a enseñar y aprender, de mis autores favoritos y de mis alumnos. Lo que aprendo de ellos (de mis alumnos) no son imágenes, ni soluciones plásticas, creo que eso me toca enseñarlo a mi, generalmente mis estudiantes son 20 años más jóvenes y eso me obliga a reconocerme más viejo y experimentado en la construcción de imágenes, lo que sí aprendo de mis estudiantes está en relación a lo humano: su deseo, su humildad, su capacidad para escuchar, su fragilidad, su poesía desbocada, su sensibilidad, etc, virtudes que seguramente con los años hay que ir refrescando. Cuando hablo de mis estudiantes, no me refiero a usted, usted nunca ha sido mi estudiante ni yo su maestro, no contamos con el tiempo suficiente para conocernos, ni para aprender por supuesto. Tampoco he sido su tutor. Cuando hablo de mis estudiantes, me refiero a personas con las que he construido.

2- Una de las cosas que he construido por supuesto, ha sido mi conducta frente al arte, frente a la vida y frente al mundo, es decir: un lugar y una posición política. Es por eso que me sorprende que usted haya sido afectada de esa manera como fue afectada por mi obra, ya que estoy seguro, mi lugar político y el suyo son distintos y distantes, quiero ilustrarle ahora si, de donde y como surge en mi trabajo la presencia de un turbante, que en realidad yo prefiero llamar tela.

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Solo pude comprender a Beuys y su propuesta de ampliar los linderos del Arte, cuando puse particular atención a su teoría sobre lo plástico que él llamó: “Principio Forma” (del cual se desprenden todos sus trabajos con grasa), es el momento en el cual descompone la palabra plástico, o más bien la fuerza de lo plástico y descubre en su interior una constelación de tres conceptos: lo indefinido, el movimiento y lo definido. Es decir, que plástico es aquello que en potencia, es decir de manera virtual, porta estos tres conceptos, y que a su vez reclaman cada uno de ellos un cuerpo, por ejemplo: la forma de la grasa puede ser indefinida si se somete a altas temperaturas, puede moverse molecularmente según sus cambios de temperatura y puede llegar a un estado de forma definida una vez se enfría. Esto también sucede con el pensamiento humano, la mente humana puede manifestarse muerta, indefinida, puede moverse neuronalmente o acudir al lenguaje y así llegar a un estado definido. Este es el gran principio en Beuys, movimiento como posibilitador de la configuración de nuevos sistemas. La imagen arriba que por supuesto usted conoce, manifiesta las potencias de un material como límite, como aislante, como protector, transformador, pero ante todo plástico, ya que cuenta con las fuerzas de lo indefinido, el movimiento y lo definido.

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Cuando viví en Brasil mi amigo Paulo Bruscky, que a la vez fue amigo de Oiticica me vistió con una de las telas del famoso proyecto Parangolé, que por ser muy amigo de su autor conservaba en su colección. No soy yo el de la foto, pero si no estoy mal, Paulo Brusky me tomo fotografías vistiendo el Parangolé. No sé si yo alcancé a hablarle de este proyecto en alguno de nuestros encuentros, si no lo hice, lo lamento. La cosa es que me impactó la manera como Oiticica a lo largo de su vida hizo prácticamente una sola cosa: acercar la obra al cuerpo social, su primer intento fue un acercamiento al cuerpo físico del espectador, con obras como los “meta esquemas” y “los monocromos”, una especie de construcción con planos de color que proponían una acceso al espectador y un recorrido, lo seguirían los “bólidos” (contenedores de materiales donde el espectador podía ingresar sus manos y palpar, y luego los famosos penetrables, todo este intento de búsqueda del cuerpo físico iba a converger en su más grande proyecto: el Parangolé, que consistió en entregar a la gente de la periferia de Recife y de otras ciudades de Brasil, un pedazo de tela de color casi metafísico, algunas de ellas con inscripciones de textos disparadoras de motivaciones e impulsos de manifestación cultural, trabajó con grupos marginales como barras de futbol, escuelas de danza, etc. Una vez el portador del Parangolé, que se supone una especie de capa de tela, cubre su cuerpo, decide también qué uso imprimirle a este artefacto plástico, plástico porque según Beuys la tela es portadora de las potencias de lo indefinido, el movimiento y lo definido. Es así como el usuario del Parangolé decide qué hacer con este, y de que manera exaltar su realidad cultural. A veces es una capa, otras una prenda de vestir, otras una herramienta de trabajo, otras un emblema, etc. De cualquier manera el Parangolé es igual que el fieltro de Beuys, se manifiesta como potencia como fuerza de límite, aislante, protector, transformador, plástico, ya que cuenta con las potencias de lo indefinido, del movimiento y lo definido.

3- En los primeros años de la dictadura de Pinochet, en mi pueblo las mujeres madres decidieron que una buena manera de proteger la integridad de sus hijos niños era envolviéndolos con la bandera de Chile, (que a propósito es una tela), esto se debe a que los militares asumen un respeto fetichista a los emblemas patrios. Este relato de mi madre y mi abuela, por supuesto adulto y artista, me llevaron a valorar en extremo la creatividad plástica de estas mujeres, que vi. por supuesto cercanas a Beuys y a Oiticica. La acción del desierto consiste en recitar con un megáfono este relato, y procedo a vendarme los ojos con la bandera.

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La segunda parte de la acción en realidad es un ritual saharaui, en el que mi amigo Mathala Salemh igual que Paulo Brusky con el Parangolé, me envuelve la cabeza con una tela negra ( turbante), dejando por supuesto los ojos descubiertos, contrario a la bandera que me cubrió los ojos.

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El turbante aparece como presencia plástica, tal vez insisto en algo que desde hace bastante tiempo vengo llamando escultura blanda, como por nombrar todo aquello que Beuys y Oiticica le sumaron a mi relación con lo plástico: lo indefinido, el movimiento y lo definido, es por eso que uso el turbante, no me interesa si es mujer , hombre, burka o turbante ( le llamo turbante porque los Saharauis fueron colonia española y hablan castellano, ellos lo llaman turbante)

Uso el turbante porque es creativo, porque en el desierto mas que destaparse hay que protegerse del exceso de calor, y es en su superficial existencia profundamente creativo, mantener la temperatura para que la grasa no se diluya (Beuys), mantener la temperatura en la mente humana para que la idea no se diluya (Barthes), como la vida.

Lo uso porque es una tela que manifiesta las potencias de un material como límite, como aislante, como protector, transformador, plástico, ya que cuenta con las fuerzas de lo indefinido, el movimiento y lo definido.

Porque se hace cuerpo físico y social como el Parangolé, porque es completamente negro como ninguna bandera, porque reconfigura nuestra forma ocultándola, porque deja ver más allá que la bandera que me cubre los ojos y no me deja ver más allá de mi nariz, pero ante todo, porque fue mi carpa, mi casa en el desierto, cosa que ya antes había intentado hacer con otra tela en forma de carpa.

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100 carpas blancas que comparten sus estacas “MOVE HOME”, Brasil 1999, obra para habitar, las personas pueden hospedarse en ellas.

La bandera que la gobierna es una bandera blanca que dice HOGAR EN MOVIMIENTO.

No se si he sido claro pero repito, mi interés proviene de una tradición escultórica como manifestación ampliada que intenta acercar el objeto al cuerpo social a través del gesto, por supuesto esto es un lugar político, como el suyo también lo es, pero en mi caso no parto de la potencia cultural o antropológica del turbante sino de la potencia plástica de la tela, que igual nos va a llevar a una conclusión, no hay un arte no político. Seguramente por eso al final re aparece el turbante, aunque parta de una plano flexible, móvil.

Muriel, si ve que es posible que un pedazo de tela no sea de nadie.

Ahhh, a los 40 años los artistas no trabajamos con ocurrencias, porque la única ocurrencia que tenemos a estas alturas es que la IDEA es la vida misma.

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