Detenerse a respirar
FOTOGRAFíA – CENTRO COLOMBO AMERICANO – 10 de SEPTIEMBRE de 2009 A 24 de SEPTIEMBRE de 2009
Del 10 al 24 de septiembre El Centro Colombo Americano presenta la exposición “Detenerse a respirar”, de los artistas Natalia La Reina y Esteban Sánchez. Esta exposición es la segunda muestra del ciclo Relevo que realiza la galería.
La obra
“Cuando duele tanto ver violencia por todas partes y hastía que además se utilice tan recurrentemente como tema en el arte colombiano, por necesidad, cliché o facilismo; hay que detenerse a respirar, no sólo metafóricamente, sino para apartarse de todo buscando un lugar que resignifique el estar vivo de una manera tranquila y fuerte a la vez. Hay que limpiar los pulmones, la mente y el espíritu, hay que reencontrarse con la grandeza y simplicidad del aire, el agua y la tierra.
No hay nada que hable más poéticamente de la vida y la muerte como el páramo. Es un ecosistema que tiene una particularidad única en el mundo: cada noche, al bajar la temperatura, todo ser vivo que hace parte de este ecosistema queda suspendido en un delgado límite con la muerte, por esta razón con cada primer rayo de sol, todo cuanto habita en él se apresura a vivir, de la manera más sutil pero más mágica que pueda uno imaginarse; es la lucha por sobrevivir más pacífica que existe. Los indígenas lo consideran un lugar sagrado para enfriar el calor interior que consume al hombre.
Esteban y yo, inmersos en una sociedad que nos pide día a día dar todo lo que podamos, enredados en afectos y desencuentros cotidianos, entendiendo que somos diferentes pero que nos gusta reír juntos; decidimos tomarnos de la mano para ir tras ese necesitado aliento, para acompañarnos en la búsqueda personal de lo que para cada uno significa respirar. Esteban ha luchado toda su vida para que sus pulmones no le fallen, ha estado cerca de la muerte desde que era niño y la considera su amiga, sabe que el aire es lo más valioso que existe pero que algún día podría escapársele. Yo por mi parte siempre he creído que la muerte ni siquiera sabe que existo y que no vendrá a buscarme en mucho tiempo. Amo los páramos desde que tengo memoria, cada vez que he ido a uno me he sentido aún más viva, más limpia y más segura de que soy fuerte y de que el aire nunca dejará de quererme.”
Las fotografías fueron tomadas en el Parque Nacional Natural El Cocuy, por el lado del Güicán.
