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    Galería Doce Cero Cero -12:00- los invita a su próxima muestra individual, presentada por la artista Andrea Garcia, quien retoma en forma contemporánea el Arte Povera en la exposición:

    FUGAS

    Andrea García recoge elementos considerados de desecho para extraerles su valor inherente, que ha quedado sepultado por el uso y el paso del tiempo. La artista asigna un uso propio y digno a aquello que la sociedad desecha; esta transformación ejerce una función tanto en el ámbito artístico como en el social. Con el uso de basuras y objetos desechables como tapas de aluminio reciclado y radiadores de diferentes tipos de maquinas, la artista ha querido cuestionar y replantear la construcción -hoy en día tan mediática- de la mirada y su papel a la hora de emitir juicios de valor ya sean estos sobre los objetos o los seres humanos.

    En el 2009 Andrea empieza a trabajar con radiadores de maquinaria, lo cual marca el comienzo de la serie de objetos Transmutaciones. La artista recupera, limpia y pule los radiadores ya desechados para extraer el brillo de los materiales propios, como el cobre y el aluminio; otras veces los interviene con lámina de oro, a modo de guiño conceptual a las culturas indígenas, dado el valor añadido inmediato que éste metal precioso  ha supuesto en el pasado. El trato casi obsesivo que reciben los radiadores los convierte en objetos de contemplación, rescatados del viaje que sufrieron como objetos dispensables. Así, el espectador es obligado a cambiar sus ideas preconcebidas a cerca del objeto a observar.

    Con el paso del tiempo, la artista retoma el trabajo realizado con los radiadores que comienza en el 2009; esta continuidad permite desarrollar en profundidad las posibilidades plásticas que se esconden en el objeto, y afianzar la coherencia y complejidad del concepto. En la lectura de la obra, se acentúa una finalidad íntimamente ligada al funcionamiento y valoración del individuo dentro su grupo social. Es éste trabajo el que da cuerpo a Fugas, la primera exposición individual de Andrea García. La exposición está dividida en dos partes. En una de ellas, la artista coloca piezas de radiadores sobre una base de cemento, en vertical, a modo de instalación. La función del radiador como catalizador permite el funcionamiento de la máquina a base de liberar energía (sugerido por la experiencia auditiva de la instalación) sirve de metáfora de la propia función del individuo como parte de un sistema más grande: para poder seguir ejerciendo nuestro papel de catalizador en un grupo, el cuerpo debe liberar fugas de energía. Inevitablemente el deterioro se hace visible en el tejido, por el uso y el paso del tiempo, pero las fugas permiten seguir en marcha. El visitante puede caminar por entre las piezas e identificarse con una comunidad, teniendo así una experiencia tridimensional de la obra. En la segunda parte de la exposición se encuentra la reinterpretación de su obra iniciada en el 2009. Esta consta de piezas de pared (objetos de contemplación); con ellas se quiere resaltar la bidimensionalidad de la experiencia y la nobleza de los materiales, tanto del objeto (como se ha mencionado anteriormente) como de la persona. Ambas experiencias, ambos formatos, significan una asimilación profunda de las experiencias anteriores llevadas a una producción plástica que ya ha cobrado peso y coherencia.

    Si hoy en día es necesario cuestionar la función del artista en la sociedad, Andrea García constituye un claro ejemplo de una artista multidisciplinaria que ha sabido combinar la creación plástica -su poder creativo y de transformación del mundo que la rodea- con una visión pragmática de la existencia y del uso de los materiales reciclables. Esta mezcla de visión y habilidades ha permitido a la artista una interacción con la sociedad a través de la cual alcanza también a transformarla.


    Andrea García nacio en Bogotá, 1974, estudio Mercadeo & Publicidad, Politécnico Grancolombiano, y depues se fue a Savannah College of Art & Design donde obtuvo los grados de  Bachelor of Fine Arts y  Major in Interior Design, en Savannah, GA.  Participo en la Bienal de Venecia (Bogotá, 2010) con la obra “De aluminio a joya”. En el 2009  co-funda  la Fundación Manos Amorosas en Bogota, donde se diseñan y desarrollan productos tejidos con las tapas recicladas de las latas de aluminio elaboradas por  mujers en situcion vulnerable de la localidad de martires. www.manosamorosas.org

     


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