“Cuerpos de Agua” de Rosemarie Gleiser.

Debido al cierre de la Universidad Nacional la exposicion se aplazo para el sabado 7 de noviembre a las doce del dia

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La Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia

INVITA a la Exposición

“CUERPOS DE AGUA”

Del 31 de Octubre al 20 de Noviembre en el Espejo de Agua del Edificio de Posgrados de la Facultad de Ciencias Humanas, Rogelio Salmona, estará la exposición de la artista plástica Rosemarie Gleiser.

El pasado mes de Septiembre la Decanatura de la Facultad de Ciencias Humanas, decidió re-crear el Espejo de Agua ubicado en el Edificio de Posgrados, Rogelio Salmona  para convertirlo en sala de exposiciones.

En esta ocasión la encargada de embellecer y reflejar el Espejo es la artista plástica Rosemarie Gleiser con su obra “Cuerpos de Agua”, una invitación artística, social y ecológica, rescatando el protagonismo del agua como un recurso básico para la vida, esencia de nuestra propia existencia y quien habita de manera protagónica nuestro propio cuerpo.Rosemarie Gleiser es Licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de los Andes, con una Maestría en la Universidad de New York y Doctora en Artes Plásticas de la Universidad de Castilla La Mancha en Cuenca, España. Ha realizado exposiciones en España, Colombia y China entre otros y entre sus obras más destacadas se encuentra: Pelos y Señales, Situaciones Peludas (2005), Miedos (2006), Poder Patógeno (2006), Paisajes a Prueba (2008) y La Fusión de los Límites (2009).

La inauguración se llevará a cabo el Sábado 31 de Octubre a las 12 del mediodía y estará durante tres semanas.

Si quiere conocer más acerca del trabajo de Rosemarie Gleiser visite www.rosemariegleiser.com para entrevistas comuníquese con ella al 3144708300 y para acercarse a la obra “Cuerpos de Agua” lea el texto que enviamos a continuación.

CUERPOS DE AGUA
Exactamente como el edificio de Salmona que alberga su exposición, la obra de Rosemarie Gleiser, también atravesada por el agua, puente entre la rigidez de lo inorgánico y el canto de vida, acoge a cielo abierto a quien se le acerca y una vez dentro de ella, pone a disposición del visitante un paraíso de humedad y silencio que estimula la introspección  y favorece los sueños.
Si se define al artista como alguien que modifica, marcando con su personalidad, una materia que interviene  con la suficiente discreción para permitir a otros realizar recorridos personales, tendremos que tanto el trabajo que se expone hoy como el espacio que lo acoge, constituyen obras cuyos artífices satisfacen plenamente esa definición de creador.
Para arruinar la tentativa de apoyar la originalidad de su esfuerzo en la pretendida neutralidad del lienzo o en la supuesta inocencia de la hoja en blanco, Rosemarie Gleiser fundamenta el rigor de su esfuerzo por componer imaginariamente un mundo en la decisión de partir de fotografías.
La fotografía que se presta a asociaciones tan abiertamente figurativas, pone aquí en evidencia la ausencia sistemática de la figura humana, que tiene entre sus antecedentes la cultura protestante del siglo XVII, una de cuyas manifestaciones llevó al auge del género naturaleza muerta, en el que la representación de santos y personajes bíblicos  se sustituyó por la de cuerpos de animales muertos y frutos cogidos para  ser consumidos.  El hombre se hace discreto hasta desaparecer y cede la escena al espectáculo de su trabajo como cazador, como recolector de los frutos de la tierra y como artesano de elaborados recipientes en vidrio o en cerámica y de  instrumentos musicales, por ejemplo. En las obras de Cuerpos de Agua, el hombre contemporáneo  también se desdibuja, pero esta vez las huellas de su trabajo no anuncian la promesa de encuentros enriquecedores alrededor de una mesa sino la amenaza de una soledad absoluta  producto de la expoliación del planeta.
Mezclando a su advertencia notas de recóndita belleza y  extraño erotismo, la obra de Rosemarie Gleiser nos interpela con fino tacto y  una prodigiosa economía  de medios, resultado de la exigente búsqueda  del equilibrio entre el gesto que le permite hacerse sentir claramente y el medio que le preserve al ojo del otro un máximo de libertad para que quepa en el esfuerzo   de integración armoniosa del hombre  con  su medio, cuyo primer paso consiste en afinar su sensibilidad.

Jaime González  Cabra

Informes
Simona Sánchez
Directora U.C.R.I (Unidad de Comunicaciones y Relaciones Interinstitucionales)
Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá
3165000 ext 16142
Correo electrónico: ucri_fchbog@unal.edu.co

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